Suelos salinos
La salinidad de los suelos puede controlarse mediante el drenaje de los mismos y mediante el uso de sistemas de riego por aspersión. El nivel de salinidad de un suelo agrícola puede suponer una amenaza para los valores ecológicos.
Agricultura y Riego
La salinidad de los suelos puede controlarse mediante el drenaje de los mismos y mediante el uso de sistemas de riego por aspersión. El nivel de salinidad de un suelo agrícola puede suponer una amenaza para los valores ecológicos.
Toda labor en los suelos agrícolas que provoque un incremento en la velocidad de la escorrentía va a acelerar también la erosión. Lo que supondrá a la postre un problema medioambiental muy grave. La siembra directa incrementa la infiltración del suelo, controla la escorrentía superficial y tiene un efecto reductor de la erosión.
La cloliflor es un cultivo hortícola muy rentable con beneficios de entre 0,30 € y 0,60 € por pieza. Exige unas aportaciones hídricas abundantes y agradece las aportaciones de estiércol. Coste de producción (imputados 5.275 €/ha de gastos variables y 915 €/ha de gastos fijos) de 0,30 € unidad.
La capacidad de campo, el punto de marchitez, la humedad disponible y velocidad de infiltración son términos que definen el estado de humedad en las distintas texturas del suelo. Un suelo está saturado cuando todos sus poros están llenos de agua, y si drena libremente, el suelo está a capacidad de campo.
Desde el punto de vista de la conservación de las propiedades de los suelos, la labranza puede llegar a producir modificaciones desfavorables. Como la degradación integral del recurso suelo, una mayor erosión hídrica y eólica de las superficies agrícolas y también la paulatina pérdida de productividad de los suelos en general.