Mapas agrícolas para siembra y tratamientos
,La agricultura de precisión ha transformado sustancialmente la manear de trabajar y producir los cultivos. Con el fin de optimizar los recursos, se está imponiendo cada vez más el uso de tecnologías avanzadas. Una de ellas, es la generación de mapas agrícolas de la finca para facilitar una gestión eficaz y localizada de la siembra, del riego, de la fertilización y de los tratamientos necesarios.
Los mapas agrícolas exponen información geoespacial detallada sobre el estado del suelo, la topografía, la distribución de nutrientes, y sobre diferentes factores críticos. Este conjunto de datos ayuda al productor a tomar mejores decisiones al sembrar, regar, fertilizar o tratar los cultivos. Y, sobre todo, le permite anticipar problemas específicos, evitando pérdidas significativas de producción.
¿Qué tipos de mapas agrícolas existen?
Según la información que proporcionan pueden ser:
- Mapas de variabilidad de suelo. Identifican diferencias en la composición y la estructura del suelo, y permiten ajustar la fertilización según las necesidades específicas de cada zona.
- Mapas de rendimiento. Muestran la producción obtenida en la parcela, por zonas, permitiendo evaluar el resultado de las prácticas agrícolas realizadas.
- Mapas de prescripción. Orientan sobre cuál es la distribución más conveniente de fertilizantes y de plaguicidas para reducir los costes, (mejorando la aplicación y aplicando sólo la cantidad necesaria).
- Mapas de humedad. Registran la disponibilidad de agua en el terreno, permitiendo ajustar los sistemas de riego para garantizar un desarrollo óptimo de las plantas.
- Mapas topográficos y de pendientes. Revelan las diferentes elevaciones y pendientes del terreno, ayudando a discernir los trabajos necesarios para evitar la erosión, e identificando dónde implementar drenajes que eviten los encharcamientos.
Estos mapas informan sobre aspectos muy variados. Mediante códigos de colores, pueden mostrar el estado vegetativo, la vigorosidad de las plantas, la cantidad de agua disponible, etc…
¿Cómo se generan los mapas agrícolas?
Esta tecnología toma los datos con sensores remotos, drones equipados con cámaras multiespectrales, sistemas GPS de posicionamiento e imágenes satelitales. Después, un software analiza grandes volúmenes de datos geoespaciales recabados, los interpreta y genera los mapas.
Los mapas agrícolas permiten gestionar de forma localizada el riego, la siembra, la fertilización y el control de plagas, optimizando los recursos, y mejorando la productividad agrícola.
Mapas agrícolas que revelan el estado de los cultivos
- Mapas de índice de vegetación de diferencia normalizada, para monitorizar el vigor de los cultivos, o identificar zonas afectadas por estrés hídrico o plagas. Muestran la salud de la vegetación, variando los colores desde el rojo, (vegetación escasa o seca), al verde intenso, (vegetación saludable).
- Mapas de índice de vegetación ajustada al suelo. Es similar al anterior pero corrigiendo el efecto del suelo desnudo en áreas de baja cobertura vegetal. Los colores varían del marrón al verde oscuro. Son útiles en zonas áridas o semiáridas donde el suelo puede influir en la precisión de monitorización de la vegetación.
- Mapas de índice de diferencia de agua normalizado, que detectan el contenido de agua en la vegetación y en el suelo. Ayudan a ajustar los sistemas de riego y a prevenir zonas con déficit hídrico. Los tonos azules indican mayor humedad, mientras que los tonos amarillos o rojos reflejan sequedad.
- Mapas de índice mejorado de vegetación. Utilizan correcciones atmosféricas para representar mejor la vegetación densa, como el maíz o la caña de azúcar. Los tonos verdes indican áreas con alta productividad.
- Mapas de clorofila que muestran el contenido de clorofila en las plantas, ayudando a monitorizar el estrés nutricional, y a ajustar la fertilización. El color verde indica buena salud, y los tonos amarillos o rojos, alertan de problemas.
- Mapas de índice de vegetación de diferencia normalizada verde. Útiles en cultivos de hoja ancha como la soja o el girasol. Utilizan el espectro verde para monitorizar la actividad fotosintética.
- Mapas de índice de respuesta fotosintética. Miden el rendimiento fotosintético de las plantas, y detectan el estrés por calor o sequía. Los tonos cálidos indican baja eficiencia fotosintética, mientras que los tonos fríos reflejan una alta actividad.