Cultivo de plantas medicinales

En el sector agrícola, el cultivo de plantas medicinales y aromáticas se está consolidando como una alternativa muy interesante de futuro. Sobre todo en aquellos terrenos con características especiales, en los que no son posibles o rentables otros cultivos más convencionales.
El cultivo de plantas medicinales exige la selección de la especie más adecuada en cada caso, según el clima, el suelo y el grado de exposición solar. El valor comercial de estos cultivos aumenta certificando la producción y asegurando: calidad, seguridad y trazabilidad.
Las plantas medicinales a lo largo de la historia
El diente de león, el regaliz, el hinojo, la melisa, la achicoria, la caléndula, la lavanda, el tomillo, el espino albar, la ortiga, etc. son especies que albergan en su interior una serie de propiedades especiales que han sido utilizadas con fines medicinales durante mucho tiempo.
Los laboratorios modernos son capaces de sintetizar hoy día sus principios activos, utilizando las propiedades químicas de los vegetales para la elaboración de medicamentos.
Pero las civilizaciones más primigenias ya conocían que la corteza de sauce calmaba la inflamación, o que el beleño producía alucinaciones. Los griegos se dedicaron también a estudiar los efectos de las plantas y las catalogaron en purgantes, narcóticas o febrífugas. Posteriormente fueron los árabes los creadores de las primeras farmacias.
Consejos para el cultivo de plantas medicinales
Las especies más adecuadas para el cultivo de plantas medicinales y aromáticas de forma extensiva son la lavanda, el lavandín, el orégano, la salvia, el tomillo…
El clima, la altitud, el tipo de suelo y la disponibilidad de agua, son factores determinantes en el cultivo de plantas medicinales y aromáticas.
Riegos y cosecha
Las plantas medicinales necesitan riegos orientados al suelo, ajustando correctamente la frecuencia según la especie, (el tomillo o la lavanda, por ejemplo, requieren poca agua), y evitando mojar las hojas para prevenir la proliferación de hongos.
El mejor momento para la cosecha de plantas aromáticas y medicinales dependerá de la concentración de principios activos, pero habitualmente coincide con el momento previo a la floración plena.
Ejemplos de plantas medicinales
Enfermedades comunes, (por ejemplo la gripe), se pueden tratar a partir de una lista muy amplia de plantas:
- El tomillo, la equinácea, o el hisopo, además de ser excelentes expectorantes, también estimulan los mecanismos de defensa del organismo.
- Los preparados que tienen el saúco como compuesto, alivian la sensación general de cuerpo dolorido que genera la gripe.
- La pimienta negra acompañada con vino caliente, cuyos taninos poseen propiedades antivirales, bebida en tragos cortos y aguantando el mal sabor, garantiza destapar y aliviar la congestión nasal.
- La planta del gordolobo tiene compuestos que alivian la tos de garganta, y que contribuyen a expulsar la mucosa.
- La mejorana tiene propiedades antimicrobianas.
- El extracto de hojas de níspero contiene ácido ursólico y triterpenos, que alivian la inflamación de los bronquios.
- La corteza de abedul ayuda a bajar la fiebre.
- La glicirricina que contiene el regaliz, inhibe la expansión del virus.
La Botica Vegetal
Productores de Lugo, Burgos, Huesca, León, Ciudad Real, Albacete, Extremadura y Portugal, participan en un proyecto impulsado por diferentes Administraciones, denominado “La Botica Vegetal”, para fomentar el cultivo de plantas medicinales. Analizan su viabilidad y producción, y desarrollan los canales de comercialización.
Cultivos como la caléndula y el trébol rojo, que se siembran en primavera y se recolectan en verano en cultivo extensivo, son fáciles de controlar y llevar a término con buenas producciones. Otras variedades como la equinácea, milenrama, diente de león, valeriana, hinojo, etc…, y más si precisan de un paso previo por secadero, requieren una mayor dedicación y sus costes en gasoil, electricidad, maquinaria y mano de obra, son mayores.


