Técnicas de conservación del suelo

Publicado el 8 de enero del 2016 en la categoría Labores del campo

conservación del suelo agrícola

Sin duda, la agricultura y la ganadería han de ser sostenibles desde el punto de vista económico y medioambiental. Proteger el suelo de cultivo en las explotaciones agrícolas, exige efectuar una gestión sostenible en el tiempo y es fácil de llevar a cabo realizando labores tan simples y efectivas como la siembra directa, la rotación de cultivos, la gestión de purines o también la aplicación de tratamientos con feromonas para evitar plagas en lugar de usar pesticidas.

Siembra directa

La siembra directa basada en cultivar sin labrar, es decir, sin alterar el suelo con el arado, evita invertir los perfiles de la tierra y trasladar al fondo las capas más fértiles. Gracias a esta práctica se incrementa la cantidad de agua que se infiltra en el suelo, el terreno absorbe más carbono, se sintetiza mejor la materia orgánica, y en general, aumenta a largo plazo la capacidad productiva de la tierra.

Rotación de cultivos

La rotación de cultivos o práctica de alternar plantas de diferentes familias y con necesidades nutritivas distintas en el mismo terreno, durante varios ciclos, evita que el suelo se agote o que las enfermedades que afectan a un determinado cultivo se perpetúen, ayuda a aprovechar mejor los abonos, a controlar mejor las malas hierbas, a disminuir los problemas ante plagas o enfermedades y con todo ello, a reducir el uso de fertilizantes, pesticidas y fitosanitarios, con el consiguiente ahorro económico.

Gestión de purines

La utilización del estiércol como fertilizante orgánico en sustitución del fertilizante mineral, contribuye a reducir miles de toneladas equivalentes de CO2. Además, es una solución que ayuda, dado el importante peso del sector ganadero, a una gestión adecuada de los purines. Como principales ventajas: supone un ahorro económico para el agricultor respecto a los abonos minerales, se reutiliza un subproducto ganadero del que hay excedentes y su correcta gestión (aplicando dosis muy controladas por hectárea) contribuye a proteger las aguas subterráneas de la contaminación por nitratos.

Tratamientos con feromonas

Los tratamientos con feromonas o confusión sexual que se utilizan por ejemplo en el sector vitivinícola, evitan que los machos de la polilla del racimo fecunden a las hembras, sin necesidad de llevar a cabo otros tratamientos, generando un gran ahorro en el uso de muchos litros de insecticidas.

Además, todas estas técnicas de conservación del suelo cultivable fijan el CO2 más que la agricultura convencional, reducen las emisiones a la atmósfera de los gases de efecto invernadero y ahorran de tres a seis horas de trabajo por hectárea, con el consiguiente ahorro en mano de obra, en combustible, en  fertilizantes, etc… que mejoran la rentabilidad por hectárea de la explotación.

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