Cultivo de chile

Publicado el 20 de enero del 2016 en la categoría Producción agrícola

recomendaciones en la producción de chile

Como en cualquier otro cultivo, es muy importante conocer las propiedades físico-químicas del suelo de la parcela y del agua de riego que se utilizará, por lo tanto, es fundamental realizar análisis de ambos recursos. También será conveniente llevar un registro de todas las actividades realizadas en la parcela durante todo el ciclo de producción y tener un historial de cada cultivo.

El cultivo de chile

Preparación del suelo

Para cultivar chile son preferibles los suelos con textura arenosa o franco-arenosa, porque facilitan el drenaje. No son adecuados los suelos de tipo arcilloso y es recomendable utilizar tierras en las que no se haya cultivado chile, tomate o patata en los tres años anteriores.

La preparación del terreno pasa por realizar al menos tres meses antes del establecimiento del cultivo de chile, una labor de arado de 40-50 cm de profundidad para disminuir la compactación y favorecer así el drenaje y volteo de unos 30 cm de profundidad para airear el suelo e incorporar malezas o residuos del cultivo anterior; posteriormente desterronar y obtener una buena cama para el trasplante con dos pasos de rastra en forma cruzada o un paso de rastra y otro de rotocultivador.

Se realizan zanjas en las que aportar materia orgánica (estiércol seco) a razón de 20 t/ha junto con 16 unidades de nitrógeno y 40 unidades de fósforo, utilizando por ejemplo el fosfato diamónico 18-46-00, correspondería 1,4 Kg de este compuesto por cada 100 metros de zanja. Seguidamente, se levantan los lomos de plantación de 30 cm de alto a 1,56 metros de distancia entre lomos, en un frente de 100 metros de terreno.

Plantación ordenada

Con acolchado plástico previamente perforado, la distancia entre orificios para plantar chile debe ser de 35 cm entre plantas y a doble hilera en disposición de tresbolillo, que da una densidad de plantación de 36.500 plantas por hectárea.

Riego controlado

Las aportaciones de agua necesarias según la etapa fenológica del cultivo de chile dependen de un buen riego. El uso racional del agua precisa de un buen diseño hidráulico, de un equipo de riego que permita ejercer un determinado control y de la existencia de información que facilite al productor un manejo del recurso eficiente.

Cosecha manual y cuidada

Al alcanzar el tamaño adecuado y su color característico, se cosecha de forma manual cuidando que los frutos no sean dañados y retirándolos rápidamente del campo a un lugar sombreado, para evitar en lo posible la exposición directa al sol. El momento de recolección depende del destino y del uso de la producción de chile, pudiéndose efectuar en estado verde o maduro para consumo fresco.

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