Estiércol, abono orgánico

Publicado el 24 de febrero del 2016 en la categoría Labores del campo

abonar con estiércol

Los precios actuales de los fertilizantes químicos y las ventajas de la fertilización orgánica, ponen en valor la recuperación de esta última.

Abonando con estiércol, además de nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio) y de micronutrientes (calcio, magnesio, azufre, hierro, manganeso…), también se incorpora materia orgánica, lo cual favorece la vida microbiana en el suelo.

Preparación del abono orgánico

Sobre superficies impermeables (arcilla prensada u hormigón) para evitar las filtraciones al suelo, el estiércol se elabora a partir de excrementos, y añadiendo otros restos como vinazas y aditivos, por ejemplo cal para controlar un excesivo grado de acidez que podría reducir la velocidad de fermentación. El proceso es natural, añadir agua y voltear para airear repetidas veces durante un plazo de aproximadamente seis meses. Con cada volteo, aumenta la temperatura en el interior hasta un máximo, cuando comienza a descender se debe voltear de nuevo y así hasta que la temperatura ya no aumenta, llegando a un producto con buen grado de madurez, que es homogéneo, de color oscuro y sin mal olor.

La calidad del estiércol depende del origen de los excrementos, de cómo se haya fermentado, de los aditivos añadidos y de la calidad y cantidad de la paja de las camas. Por ejemplo, la paja de leguminosa genera un estiércol muy bueno. Por lo general, el estiércol de vaca es el más abundante, el de ovino más activo, también es muy activo el de gallinaza o palomina muy rico en nitrógeno, el de cerdo o purín tiene una consistencia más líquida, el de caballar tiene más contenido en paja y es menos duradero que el de vacuno, pero ayuda a la fermentación de las mezclas cuando se riega de forma habitual y se voltea.

Diferentes tipos de maduración de la mezcla

Se denomina compost al estiércol muy maduro en el que se alarga el proceso de fermentación o de compostaje. Para hacer un compostaje rápido hay que saber cuánta celulosa añadir para alimentar a las bacterias que generan el calor necesario para fermentar el conjunto. El resultado debe ser un producto de color oscuro con un agradable olor a mantillo del bosque. El paso superior en cuanto a calidad y que requiere mayor grado de descomposición de la materia orgánica, sería el humus.

Una vez obtenido un producto curado correctamente, solo queda llevarlo a las parcelas y distribuirlo con la maquinaria específica para ello. Dependiendo de la textura y características físicas del producto a esparcir, la gama de máquinas disponibles en el mercado es muy amplia.

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