Cultivo de judía verde bajo Pivot

Publicado el 15 de marzo del 2013 en la categoría Producción agrícola

cultivo de judía verde con riego por pivote

La judía verde es una leguminosa con enormes posibilidades para la alimentación humana, ya que tiene un doble aprovechamiento (los granos y la vaina) y también por el gran aporte proteico.

Es una planta de clima húmedo y suave y da las mejores producciones en los climas cálidos.

El cultivo de judía verde pide suelos ligeros, con textura silíceo-limosa, ricos en materia orgánica y con un drenaje bueno. Es una de las especies hortícolas con más sensibilidad ante la salinidad del suelo y del agua de riego.

Plantación y riego del cultivo de judía verde

Antes de la siembra hay que realizar una labor semiprofunda (de 25 a 30 cm), con la que se envuelve el estiércol. Después viene el aporte de abonado de fondo y a continuación se realizan dos labores superficiales (de 15 cm) con grada o cultivador.

En cuanto a marcos de plantación, la distancia entre líneas habitual es de medio metro para variedades enanas y de 0,7-0,8 metros para las variedades de enrame, con 3-5 semillas por golpe. En el caso de las judías enanas destinadas a la industria, se suelen dejar unos 20-30 cm entre las líneas de siembra.

Para las labores de siembra, las semillas se cubren con 2-3 centímetros de tierra (o de arena en suelos enarenados). Antes deben seleccionarse adecuadamente y tratarse con fungicidas e insecticidas.

Es conveniente la escarda química (especialmente si se emplean acolchados).

El deshojado se realiza en tiempo seco en plantaciones de ciclo largo cuando se prolonga el período de recolección, eliminando las hojas más viejas. Esta práctica mejora la calidad y cantidad de la producción y disminuye el riesgo de enfermedades, al mejorar la ventilación y facilitar el alcance de los tratamientos fitosanitarios.

El cultivo de judía verde es muy exigente en riegos, en cuanto a la frecuencia, volumen y momento oportuno de riego. Esto va a depender del estado fenológico de la planta así como del ambiente en que ésta se desarrolla (tipo de suelo, condiciones climáticas, calidad del agua de riego, etc…)

El sistema de riego Pivot garantiza la uniformidad de caudal y el control absoluto de dosis de agua y frecuencia.

De dos a cuatro días antes de sembrar conviene dar un riego para facilitar la siembra y la germinación de las semillas. Después de la siembra el primer riego sólo deberá darse tras la nascencia de las plantas. En los primeros estados de desarrollo conviene mantener el suelo con poca humedad, sin embargo las necesidades de agua son muy elevadas poco antes de la floración y después de ésta. Un exceso de humedad puede provocar clorosis y pérdida de cosecha, especialmente en suelos pesados. Un aporte hídrico desequilibrado disminuye la calidad de los frutos.

Los fertilizantes más empleados son los abonos simples, ya sea en forma de sólidos solubles (nitrato cálcico, nitrato potásico, nitrato amónico, fosfato monopotásico, fosfato monoamónico, sulfato potásico, sulfato magnésico) o en forma líquida (ácido fosfórico, ácido nítrico).

El aporte de micro elementos es vital para una nutrición adecuada. Hay además numerosos correctores de carencias, tanto de macro como de micro nutrientes, que pueden aplicarse por vía foliar, así como ácidos húmicos y fúlvicos, correctores salinos, etc… que mejoran las condiciones del medio y facilitan que la planta asimile bien los nutrientes.

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Un comentario en “Cultivo de judía verde bajo Pivot”

  1. Aquiles dice:

    Me parece muy clara la información que aquí publicáis.

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