Almacenamiento de granos y cereales

Publicado el 21 de junio del 2018 en la categoría Producción agrícola

almacenamiento de granos y cereales

Los esfuerzos invertidos en la producción agrícola no terminan con la cosecha. El almacenamiento de granos y cereales supone una amenaza que puede reducir sensiblemente el fruto recolectado.

Las condiciones de los almacenes y del producto que está almacenado, tales como la disponibilidad de alimento ilimitado, las temperaturas más altas y más constantes que en el exterior, así como la humedad ambiental y del grano, facilitan el ataque de plagas que propagan enfermedades y fuentes de contagio.

Por ello, las condiciones de almacenamiento de granos y cereales y el buen estado del producto almacenado, son claves y deben mantenerse en perfecto estado sanitario, controlar el aislamiento exterior o remover el producto con cierta frecuencia.

En algunas ocasiones el uso abusivo de productos fitosanitarios durante las diferentes etapas del cultivo puede romper el equilibrio natural del ecosistema en el que se desarrolla y favorecer la presencia de insectos que pueden convertirse en plaga.

Control en el almacenamiento de granos y cereales

Las especies presentes en los silos de almacenamiento pueden producir daños directos:

  • Reducción del producto almacenado, pérdida de peso específico.
  • Reducción de la capacidad germinativa de los granos cuando las especies se alimentan del embrión o germen.
  • Reducción del valor nutritivo en caso de especies que consumen el endospermo de los granos.

También pueden darse daños indirectos como por ejemplo la presencia de excrementos u otros desechos que alteran y hacen inservible el producto para el consumo humano o animal. Tan sólo la presencia de algunos insectos o ácaros dan mal sabor u olor al producto.

Los principales métodos para el control de plagas en las instalaciones de almacenamiento de cereales pueden ser biológicos o químicos.

Métodos biológicos

  1. Parásitos o predadores para reducir las plagas.
  2. Feromonas que actúen sobre el ciclo de reproducción de los insectos.
  3. Aplicación de frío, calor o gases inertes (para ello se necesitan instalaciones herméticas).

Métodos químicos

  1. Tratamientos preventivos aplicando polvos o líquidos residuales sobre el grano en movimiento.
  2. Tratamientos curativos con fumigantes, generalmente se utilizan gases que actúan por inhalación, el más habitual es el fosfuro de aluminio.

Tratamiento del producto almacenado con fosfuro de aluminio

El fosfuro de aluminio es un compuesto de fósforo con aluminio que al reaccionar con la humedad que hay en el ambiente desprende el gas fosfamina (incoloro y de intenso olor a ajo), que actúa como insecticida. Se distribuye uniformemente penetrando con profundidad a través de las semillas o cáscaras, eliminando los insectos en cualquiera de sus fases: huevos, larvas y adultos. Es eficaz con gorgojos, escarabajos, polillas, hormigas, carcomas, etc. y también con ácaros y roedores.

El fosfuro se puede aplicar sobre, granos, tabaco, harinas, maderas, legumbres, vegetales deshidratados, frutos secos, pieles, piensos compuestos…, también contra ratas, ratones o topos, y en todo tipo de locales como almacenes agrícolas, silos de almacenamiento, fábricas de pienso, harineras, etc… Durante el tratamiento se deben colocar señales de alerta y no permitir que entre nadie, el plazo de seguridad es de 7 días más uno de ventilación. Todas las empresas que manejen este producto tienen que estar inscritas en el Registro Oficial de Productos y Operadores.

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