Sistemas antiheladas en aguacate

Publicado el 26 de agosto del 2020 en la categoría Tecnología del riego

sistemas antiheladas

El aguacate es un árbol que se adapta a diferentes climatologías. Pero siempre con temperaturas por debajo de los 36º C y en zonas libres de heladas.

Para el aguacate resulta perjudicial un ambiente excesivamente seco porque provoca la muerte del polen y afecta a la fecundación. Necesita que la humedad ambiental sea igual o superior al 30%.

Estas necesidades hacen que las instalaciones de cultivo de aguacate usen sistemas antiheladas y sistemas con sensores que controlen en todo momento la temperatura y la humedad relativa.

Se denomina helada a la formación de cristales de hielo sobre las superficies. Ya sea por congelación del rocío o por cambio de vapor de agua a hielo. En el campo, se entiende por helada, el descenso térmico capaz de causar daño e incluso la muerte de los tejidos vegetales, independientemente de que se forme hielo exterior o no.

Cuando las temperaturas descienden hasta el punto de congelación del agua, muchas plantas pueden llegar a dañarse y destruirse de forma parcial o total.

Las heladas pueden ser de dos tipos:

  • Tipo radiación: despejado, en calma, con inversión, la temperatura es superior a 0º C durante el día.
  • De tipo advección: ventoso, sin inversión, la temperatura puede ser inferior a 0º C durante el día.

Los sistemas antiheladas tienen como objetivo mantener los tejidos de la planta por encima de una determinada temperatura. Esa es la denominada temperatura crítica, aquella que puede producir daños y que varía según el estado del desarrollo de la planta y según la especie vegetal y la variedad.

En el caso del cultivo de aguacate, estos serían algunos ejemplos de temperatura crítica según la variedad: Bacon-Zutano -4º C, Fuerte -3º C, Hass -2º C, Reed Nabal -1º C.

Sistemas antiheladas

Lo más efectivo contra las heladas es la prevención. Habitualmente se utilizan ventiladores (mueven el aire), mallas (que reducen la pérdida de calor debido a la irradiación inversa), calefactores (que calientan el aire), succionadores del aire frío (elevan el aire frío a 60 metros de altura) y aspersión.

En la lucha contra las heladas, la microaspersión siempre es la mejor alternativa, tanto a nivel técnico como económicamente. Su eficacia está demostrada para protecciones en el entorno de los 1,5 mm y también para el mantenimiento de la humedad relativa.

Ventajas de aplicar el agua con microaspersión

Mejora la protección con mayor facilidad de uso y menos gastos de operación. Es un buen método para múltiples aplicaciones y de mayor eficiencia energética.

Sistemas antiheladas mediante microaspersión sobre aguacates

Uno de los principios básicos de la lucha contra las heladas, es el calor latente de los cambios de estado del agua.

Cuando el agua se congela, libera su calor latente, evitando que la temperatura de la planta caiga por debajo del punto de congelación. Una mezcla de hielo y agua expuesta a una temperatura inferior a la del punto de congelación, permanecerá a 0º C hasta que todo el agua se congele. La mayoría de las plantas no sufren los daños de la helada hasta que la temperatura baja ligeramente por debajo de 0º C. El riego debe mantenerse activo hasta que la temperatura del aire circundante se haya elevado por encima de 0º C y las posibles formaciones de hielo presentes en las plantas se hayan derretido.

El método aconsejado para la protección de aguacates son los microaspersores instalados sobre las copas de los árboles o en cobertura total. Haciendo un uso correcto, se consigue mantener la humedad relativa por encima del 30% y las temperaturas por debajo de los 35º C.

Diseño de sistemas antiheladas

Al diseñar una instalación de microaspersión contra heladas debemos conocer la disponibilidad de agua.
Hay que tener en cuenta que el aguacate es un árbol con mucha hoja y necesita una cierta cantidad de agua para cubrir adecuadamente la planta. Además, también influyen el tamaño de copa y el marco de plantación.

Para marcos de 5×3 se recomienda la cobertura total y en marcos de 6×4, 7×5 y 7×4, es mejor disponer un aspersor por árbol.

En relación con el caudal a aplicar por emisor, tradicionalmente se aplicaban entre 3 y 4 mm/h, actualmente entre 2 y 3 mm/h, y la tendencia es la de aplicar entorno a 1,5 mm/h.

En el área de la copa del árbol debemos asegurar una pluviometría de entre 1,4 y 2 mm/h durante todo el tiempo que dure la helada y según la norma de protección antiheladas 1 l/m2 aumenta 1º C.

Los modelos de microaspersor recomendados son el Supernet autocompensado que trabaja entre 1,5 y 4,5 Bar y el Pulsar con Gyronet. El Pulsar se compone de un gotero autocompensante, un tramo de micro tubo entre el gotero regulador y la entrada de la cámara de pulsación y el cuerpo del aspersor. Este modelo trabaja entre 2,5 y 4 Bar con opciones de caudal de 8, 12, 15, 20 y 25 l/h.

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