Control ambiental en granjas con nebulizadores

Publicado el 29 de julio del 2015 en la categoría Tecnología del riego

control ambiental en granjas

Una granja requiere de un buen emplazamiento con una buena orientación, de aislamientos tanto térmicos como hídricos adecuados y de calidad, además de una buena ventilación y sistemas de nebulización que ayuden a reducir la temperatura interior y mejoren la humedad relativa.
La calidad del aire, la temperatura, la humedad y la velocidad del aire determinan el confort de los animales. El estrés por calor perjudica la eficacia en la producción.

Reducir la temperatura interior de la granja con nebulizadores

Pintando la cubierta y los muros de blanco o con recubrimientos reflectores, se logra una mayor reflexión de los rayos solares y la transmisión de calor al interior es menor. Según la calidad del aislamiento térmico, de la blancura conseguida en el pintado y de la hora del día, se puede conseguir una reducción de la temperatura interior de entre 3 y 8º C.

También se puede reducir la temperatura del aire mediante la evaporación de agua. El calor absorbido por el agua consigue que el aire se enfríe, es la llamada refrigeración evaporativa, que se puede realizar mediante pulverización exterior o por nebulización en el interior de la nave. La refrigeración evaporativa funciona mejor en naves con ventilación forzada donde las partículas de agua se distribuyen mejor en todo el volumen de aire del recinto.

La pulverización exterior consiste en instalar boquillas de pulverización de agua en las zonas de admisión de aire hacia la nave, sin que el agua entre al interior. Este sistema puede rebajar la temperatura entre 2ºC y 4ºC.

La nebulización en el interior de la granja consiste en una bomba de presión de agua, tuberías de PVC o tuberías de polietileno suspendidas del techo a lo largo de la nave y nebulizadores o boquillas emisoras. La eficacia del sistema va en función de la cantidad de agua a evaporar en el menor tiempo posible, para ello es necesario que las gotas se mantengan suspendidas en el aire el mayor tiempo posible y se logra con un tamaño de gota minúsculo gracias a una presión constante de 4 o 5 Bar y a un emisor especial o nebulizador.

Para evitar goteos al inicio o en la finalización del funcionamiento de este sistema cada nebulizador debe llevar integrada una válvula antigoteo. Además, hay que tener en cuenta que los sólidos en suspensión y la dureza del agua pueden provocar obstrucciones en las boquillas, por lo tanto hay que instalar en la entrada a las conducciones filtros de 20 micras y descalcificadores, realizando también si fuera necesario tratamientos periódicos con productos desincrustantes.

En naves con ventilación forzada trasversal, se suelen instalar dos líneas o conducciones de boquillas nebulizadoras, una a la entrada del aire y otra en el centro de la nave. En las de ventilación natural, se instalan al lado de los agitadores de aire, con una separación entre boquillas de entre 1 y 1,5 metros. Las boquillas dan un caudal de 4 a 6 litros/hora y son necesarias una por cada 1000 m3/hora de aire a enfriar.

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