Granja de caracoles ecológicos

Publicado el 22 de diciembre del 2020 en la categoría Producción agrícola

granja de caracoles

En España, la demanda de caracoles con destino a la hostelería supera a la oferta existente. Es por este motivo que una granja de caracoles tiene asegurada la salida del producto.
Además, necesitan una inversión inicial baja, por lo que ya sea como negocio único o simplemente como complemento a las actividades agrícolas o ganaderas, el beneficio potencial es elevado.

El caracol es capaz de adaptarse sin problema a diferentes climas y se reproduce con facilidad.
Además de ser aprovechable la carne del caracol, una empresa malagueña elabora «caviar blanco» con sus huevos. Y muchas empresas cosméticas emplean sus babas para elaborar productos para el tratamiento de la piel.

En el valle vizcaíno de Orduña, está instalada la primera granja de caracoles ecológicos. Esta granja de caracoles cuenta con una superficie aproximada de 3.200 m2. Está construida en un entorno propicio para el engorde de caracoles. Una zona sin polución, a kilómetros de distancia de fábricas o carreteras y con unas condiciones de humedad, lluvia y vegetación ideales para la crianza de estos moluscos. Actualmente, obtiene una producción de unas tres toneladas al año.

La especie que se cría en este valle y que mejor se adapta a las condiciones climatológicas, es la Helix Aspersa Müller. Entre otras características, estos caracoles tienen un 35% más de carne que los caracoles silvestres autóctonos gracias a la alimentación ecológica que se les proporciona y a la reducción del estrés al máximo. Su coste en alimentación es más alto, si en una granja de caracoles tradicional el pienso cuesta alrededor de 290 euros la tonelada, el pienso ecológico puede alcanzar 510 euros por tonelada. Otro punto fuerte de esta especie son sus características físicas:

  • Poseen una cáscara más resistente, por tanto su limpieza y manipulación es mucho más fácil y no se producen roturas.
  • Su baba es blanca gracias a la purgación continua, lo que facilita su lavado, preparación y envasado.
  • El caracol producido tiene un tamaño de entre 28 mm y 35 mm, con un peso individual de entre 7 y 15 gramos.

Al caracol se le debe respetar al máximo y dejar que salga a comer cuando quiera, sin obligarle mediante un exceso de riego. Según los expertos en helicicultura, los comederos se deben regar tres veces por la noche, ya que el caracol es un animal nocturno.

En esta granja, debido a la climatología de la zona, en un buen año de lluvias, el riego necesario es mínimo. Excepto en los meses de más calor. Utilizan comederos de chapa galvanizada para evitar la proliferación de bacterias con cajones de 30 cm de alto recubiertos de sal (sustancia que estos animales odian) para evitar que los caracoles abandonen las parcelas de engorde. La dieta se basa en tréboles que brotan de forma natural en los comederos. Y pienso ecológico compuesto de cereales (maíz, cebada, soja …), junto a otros componentes adecuados para el caracol. No es aconsejable plantar o sembrar especies que no sean de la zona, y se deben evitar todos aquellos productos que puedan contaminar la tierra además de mantener una rigurosa limpieza de los comederos.

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