Cultivo del tamarindo

Publicado el 11 de septiembre del 2015 en la categoría Producción agrícola

cultivo del tamarindo

Atendiendo adecuadamente los requerimientos y las aplicaciones necesarias de agroquímicos en el cultivo del tamarindo, éste genera ganancias altas a sus productores. Se adapta fácilmente, es muy resistente a la sequía y no tolera heladas. Bajo riego puede combinarse con otros cultivos intensivos como el tomate.

Para un máximo desarrollo, requiere suelos bien drenados para que no existan zonas inundables, preferentemente suelos aluviales profundos con textura arcillo-arenosa y entre 6,5 y 7,5 de pH.
Precisa de una buena fertilización y disponer de agua de riego para los períodos secos.

Producción

La producción del tamarindo es cíclica, con unas cosechas abundantes cada 2 o 3 años y el árbol sigue produciendo incluso con 30 o 60 años. Con plantaciones establecidas a partir de semilla, el árbol del tamarindo empieza a producir fruta entre los 7 y 10 años de edad, con reproducción vegetativa se acelera el proceso comenzando a producir a los 3 o 4 años y la producción de vainas se estabiliza entre los 10 y los 12 años.

Aplicando un buen nivel tecnológico al cultivo del tamarindo, con un buen sistema de riego, cuidando su sanidad y nutrición, etc.,  se obtienen producciones de hasta 500 kilos por árbol, en condiciones óptimas y con la adecuada densidad de plantación hasta 30 toneladas por hectárea.

Enfermedades

Una enfermedad importante que puede atacar a esta planta es la llamada cenicilla, un hongo que afecta también a otras variedades como cereales, frutales, gramíneas, leguminosas, plantas ornamentales, hortalizas, etc. La alternativa más eficaz para reducir este problema es el control químico con fungicidas protectantes, generalmente productos a base de azufre.

Utilidad del cultivo del tamarindo

La pulpa de esta rica vaina de propiedades nutritivas únicas gracias a su contenido de ácido tartárico y cítrico, con gran riqueza de vitaminas y un altísimo contenido en fibra, se utiliza para la preparación de dulces, refrescos, conservas, salsas, e incluso como medicina natural para el tratamiento de múltiples enfermedades. También es un valioso recurso para la industria por sus cualidades como goma espesante y polisacárido o para la industria textil, ya que del tamarindo se extraen tintes de color negro; además sus hojas se utilizan como forraje para el ganado.

En medicina, la pulpa del tamarindo se utiliza como laxante o purgante, cocida contra las fiebres y su corteza como astringente. El fruto además de tener cualidades como fungicida y antihelmíntico, es efectivo contra el dolor de cabeza, quemaduras, resfriados, tos, vómitos, ictericia, hemorroides, hemorragias, inflamación, llagas e hipertensión.

Las plantaciones de este cultivo están captando el interés inversor privado, para atender la demanda de productos derivados del cultivo del tamarindo en sectores especializados como la industria del dulce, la medicina o las aplicaciones industriales.

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