Cultivo de camelina para piensos

Publicado el 20 de agosto del 2014 en la categoría Producción agrícola

Cultivo de camelina

En ganadería, los costes de alimentación de los animales en gran cantidad de ocasiones pueden llegar a suponer el 85% de los gastos totales de la explotación. Una solución muy aconsejable es combinar la actividad ganadera con la producción agrícola dentro de la propia explotación para así poder autoabastecerse.

Las materias primas para la elaboración de los piensos van en función de las necesidades nutricionales del ganado, que varían de especie en especie y también por la edad y otras circunstancias del animal. También depende del mayor o menor interés de gasto por parte del fabricante de piensos o del ganadero y de los productos de que se dispone en el mercado, sujetos con frecuencia a especulación, y que fluctúan según la época del año y de si su origen es europeo o de importación.

Generalmente más de las dos terceras partes del pienso para el ganado se elabora de una manera u otra por el ganadero para sí mismo y algo menos de la tercera parte se compra elaborado. La materia prima de la que se compone el pienso representa hasta un 80% de sus costos de elaboración. Por término medio hasta el 60% de la composición son cereales y sus derivados, las fuentes proteicas representan un 20%, sobre todo soja, aunque también girasol y otras, hasta un 5% lo componen grasas vegetales y el resto vitaminas, sales, otros micro-ingredientes y aditivos.

El cultivo oleaginoso de camelina que por su rusticidad es resistente y puede recuperar zonas agrícolas de baja productividad y sin expectativas, potenciando la riqueza de las tierras, es una alternativa de secano para la elaboración de piensos, y no compite con el sector alimentario tanto si se destina a biocarburantes, como a harinas vegetales para cebar ganado vacuno y porcino, aves de corral para carne y producción de huevos o peces.

La camelina soporta sequías y heladas, requiere escasas necesidades de insumos, pues precisa poco laboreo, baja fertilización  y no necesita productos agroquímicos, además se integra en la rotación de cultivos cereal-oleaginosas-leguminosas, potenciando el reciclado de nutrientes y rompiendo los ciclos de plagas y enfermedades. En su cultivo es importante controlar la densidad de siembra, el contenido de humedad, la fertilización y la protección fitosanitaria. Cuando la vaina torna de color verde a amarillo cremoso es el momento de la recolección que se realiza con una cosechadora de cereales, regulada adecuadamente.

Recomendaciones para la regulación de la cosechadora: usar la abertura como para recoger avena, reducir la separación entre cóncavo y cilindro, bajar el flujo de aire en el sistema de cribas y separación de paja, elevar el molinete a la altura de los primeros granos de la planta y regular la velocidad del molinete en función de la densidad de plantas.

Las zonas áridas y semiáridas son las más propicias para el cultivo de camelina, minimizando así el barbecho. De su grano se extrae aceite como materia prima para producir bioqueroseno para la industria aeronáutica y biodiésel para la industria automovilística; tras el proceso de extracción queda un residuo convertido en harina que contiene el 40% de proteína. Además de contener proteína, la camelina concentra hasta un 45% de ácidos grasos de omega 3 y hasta un 15% del tipo omega-6.

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