Envases biodegradables

Publicado el 8 de marzo del 2019 en la categoría Noticias agrícolas

envases biodegradables

La sociedad es cada vez más consciente sobre la necesidad de que exista un medio ambiente más saludable, por lo que ha aumentado la demanda de envases biodegradables que reduzcan todo lo posible los residuos plásticos que acaban en la basura.

Algunos ejemplos de innovación con componentes biodegradables son el coche biodegradable  de carreras o las ya conocidas bolsas de plástico biodegradables que pueden disolverse en agua.

Una universidad inglesa ha desarrollado un coche de carreras biodegradable partiendo de materiales orgánicos como el almidón de la patata para los neumáticos, aceite vegetal para los lubricantes y pastillas de freno, cáñamo para la carrocería y bioetanol procedente del azúcar como combustible. Este coche biodegradable tiene un peso total de 250 kilos, alcanza una velocidad máxima de 241 kilómetros por hora y acelera de 0 a 100 kilómetros en 3,5 segundos.

Las bolsas de plástico biodegradable fabricadas a partir de almidón de patatas, trigo y maíz que existen en la actualidad, tardan en desaparecer tan sólo 90 días, mientras que una bolsa de plástico estándar (tipo a las del supermercado) puede tardar 100 años en desaparecer. El material se caracteriza por ser reciclable, renovable, compostable, incinerable y tan resistente como las bolsas de plástico convencionales.

Existen bolsas biodegradables microperforadas que se colocan en los melocotones cuando todavía están en el árbol para protegerlos y que tienen una coloración blanca que potencia el color del fruto. Estas bolsas no dejan residuos en el suelo. En la actualidad, resulta ya muy habitual utilizar películas de acolchado para los cultivos agrícolas, innovadoras y totalmente biodegradables.

También hay bolsas biodegradables específicas para usar en hospitales que, una vez introducidas en la lavadora, se disuelven en el agua y evitan el contacto con ropa infectada de los pacientes.

Envases biodegradables e inteligentes

Los envases que se utilizan en productos alimentarios deben aislar el alimento del ambiente exterior para protegerlo y evitar así que sufra contaminaciones externas. Además, deben tener propiedades barrera al oxígeno, al vapor de agua u otros gases y retrasar la caducidad de los alimentos.

Un centro tecnológico aragonés está desarrollando envases biodegradables e inteligentes al mismo tiempo, para uso en alimentación, farmacia o cosmética. Las características más destacadas de estos nuevos envases inteligentes son que están desarrollados con biomateriales (biodegradables y de origen renovable), que ofrecen unas propiedades térmicas, mecánicas y de barrera mucho mejores a través de la nanotecnología y revestimientos innovadores, con lo que aumentan la vida útil del producto envasado, que integran diferentes tecnologías y dispositivos inteligentes para proporcionar información al consumidor tanto del producto, como del ciclo de vida del envase y que están fabricados con procesos productivos más flexibles y tecnologías más sostenibles y eficaces con el medio ambiente.

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