Embrague hidráulico de ventilador

Publicado el 15 de marzo del 2019 en la categoría Maquinaria agrícola

embrague hidráulico

Para evitar el sobrecalentamiento de los motores, es necesario que exista una corriente de aire hacia el radiador. Con el propio desplazamiento de los vehículos o máquinas ya se introduce aire hacia el radiador que suele ir instalado en la parte frontal, pero el trabajo duro, el que exige mayor esfuerzo, o cuando el motor en funcionamiento se encuentra detenido, requiere de aire forzado. Para ello, es imprescindible en los sistemas de enfriamiento de tractores y vehículos en general, unas hélices de ventilador que fuercen una corriente de aire que es necesaria para enfriar el líquido refrigerante. Estas hélices, habitualmente instaladas en el extremo de la bomba de agua y por detrás del radiador del tractor, pueden moverse con un motor eléctrico o a través del propio motor de combustión.

La opción más habitual es que se accione con el propio motor de combustión, utilizando un embrague hidráulico de funcionamiento automático que se sitúa entre el motor y las hélices y cuya fuerza de arrastre aumenta o disminuye dependiendo de la temperatura del aire que pasa por el radiador. A este embrague hidráulico se le conoce como embrague viscoso, embrague de ventilador, núcleo de ventilador, termo-embrague…

El embrague viscoso consta de un cuerpo o núcleo al que se atornilla el conjunto de hélices. El cuerpo está lleno de un fluido viscoso (aceite de silicona) y su eje de entrada (con rodamientos y empaquetadura para evitar la pérdida de fluido), se acopla al extremo de la bomba de agua por donde recibe el movimiento del motor. Interiormente, el núcleo dispone de un disco fijo al eje, que al girar dentro del fluido arrastra a un segundo disco móvil que se desliza longitudinalmente en el cuerpo pero solidario en el sentido de rotación.

El aire del radiador movido por la hélice, modifica una lámina bi-metálica colocada en el frente del embrague hidráulico que dependiendo de la temperatura se dobla más o menos, acercando o alejando los dos discos interiores, de tal manera que la velocidad de la hélice aumenta o disminuye dependiendo de la temperatura del aire del radiador, es decir de la temperatura del refrigerante.

Así se logra establecer una velocidad de giro de la hélice proporcional a la necesidad de aire en el radiador, utilizando potencia de motor (gasto de combustible), sólo cuando la situación lo requiere.

Dado que hay una relación muy definida entre la capacidad de la hélice y los valores de arrastre del embrague hidráulico, su sustitución cuando estos están defectuosos, debe realizarse por otro de iguales características y prestaciones.

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