Fertirrigación, riego y fertilización

Publicado el 7 de mayo del 2010 en la categoría Labores del campo

Aplicar abono con el riego

Una buena nutrición es una condición necesaria, pero no es suficiente para la obtención de una buena cosecha. La fertilización es necesaria para una buena nutrición, pero esto no significa que cualquier fertilización nutra correctamente a los cultivos. La fertirrigación adecuada debería considerar los elementos que aportan el agua del riego y el suelo, para poder complementarlos ajustando el aporte de los nutrientes a las necesidades del cultivo.

Existe una relación biológica entre el contenido de nutrientes en hoja y el desarrollo de la planta, por lo que el análisis foliar es de utilidad para predecir las necesidades de fertilización de manera anticipada.

La característica principal en un fertilizante para su uso en fertirrigación es la capacidad que tiene para disolverse. Los productos aportados al agua de riego se deben disolver en ésta formando una solución nutritiva que pueda ser absorbida por las raíces de los cultivos. Así pues, la solubilidad en agua de un fertilizante es un dato básico que debe ser conocido para poder manejar eficazmente esta técnica.

La fertirrigación aporta importantes mejoras a la sostenibilidad de los cultivos, permitiendo un uso muy eficiente tanto del agua como de los nutrientes.

Los aspectos a tener en cuenta para la programación de la fertirrigación son: Estudio del suelo, análisis químico, análisis físico y poder de retención de agua. Estudio de la calidad de agua de riego, salinidad, sodicidad, toxicidad, etc. Análisis de vegetales, estado nutricional de macro y microelementos. Sistema experto para recomendación de abonado, datos analíticos del suelo y vegetal, y consideración de datos de cosechas obtenidas con anteriores recomendaciones. Estudio de los fertilizantes, diseño de fórmulas (estabilidad en almacenaje, compatibilidad con el agua de riego, compatibilidad con otros fertilizantes o agroquímicos, corrosión). Sistemas de aplicación, mantenimiento y limpieza. Sistema automático de dosificación de fertilizantes y agua.

Se pueden encontrar en el mercado abonos sólidos simples, mezclas y complejos binarios y ternarios cristalinos; abonos líquidos simples, NPK ácidos, NPK neutros y ácidos fertilizantes (nítrico y fosfórico), todos ellos válidos para ser usados en fertirrigación.

Relaciones recomendadas para la disolución de abonos

Nombre Relación abono/agua
Nitrato potásico 1/4
Nitrato cálcico 1/1
Sulfato amónico 1/2
Fosfato monoamónico 1/4
Nitrato amónico 1/1

 

Nombre Relación abono/agua
Fosfato monopotásico 1/3
Cloruro potásico 1/3
Sulfato potásico 1/15
Sulfato de magnesio 1/2
Cloruro cálcico 1/1

 

Para su uso en fertirrigacion interesan productos de alta solubilidad de forma que no queden partículas insolubles que al ser arrastradas por el agua conducirían a las temibles obturaciones.

Cuando las características de las aguas utilizadas y las de los suelos regados hagan temer un cierto riesgo de salinidad hay que tener en cuenta el índice de sal de cada uno de los fertilizantes incorporables.

Es muy importante conocer la resistencia de los materiales de la instalación de riego a la corrosión, especialmente en filtros, tuberías y cubas para fertilizantes, donde pueden emplearse materiales metálicos.

Para el manejo de algunos productos líquidos, como los ácidos nítrico y fosfórico, se necesita recurrir a la utilización de guantes y mascarillas, aspectos estos que hay que tener en cuenta para evitar accidentes.

En el momento de la disolución de los fertilizantes, a causa del proceso físico, se produce una reacción energética por lo general de carácter endotérmico. Esta circunstancia puede originar un brusco descenso de la temperatura del agua y, como consecuencia de ello, una menor disolución del abono.

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