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La escasez de agua se ha convertido en uno de los principales problemas para la agricultura, que demanda un gran porcentaje de los recursos hídricos disponibles para poder regar sus cultivos.
El ahorro de agua es, por lo tanto, un aspecto muy importante para el presente y futuro no sólo de la agricultura, si no de toda la sociedad, y constituye uno de los principales ejes de actuación de las distintas administraciones públicas.
Los problemas más comunes asociados con el riego son: la falta de agua en momentos clave del desarrollo de cultivo, lo que provoca un estrés hídrico que repercute directamente en la producción y calidad de las cosechas. La mala gestión de los recursos hídricos a través de “turnos de riego” en días no críticos para el cultivo, lo que conlleva desajustes entre el aporte de agua y las necesidades del cultivo. La generación de escorrentías e impacto medioambientales derivados del mal cálculo de las intensidades de riego a administrar en función de la capacidad de infiltración del suelo.
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