Tratar el agua de riego

El agotamiento del suelo, la escasez de agua y el aumento del precio de los fertilizantes, obligan a los productores agrícolas a adoptar prácticas más sostenibles, y un factor que se descuida es la calidad del agua de riego.
La importancia de la calidad del agua de riego
Tratar el agua de riego previamente con ondas electromagnéticas de baja frecuencia, ayuda a mejorar la salud de las plantas y del suelo, además se mantienen limpios los sistemas de riego.
La tecnología de tratamiento del agua surgió a principios de los años 2000 con el objetivo de limpiar las tuberías de agua de los edificios. Pronto se descubrió que esos procesos de tratamiento del agua tenían muchos otros beneficios aplicados en la agricultura. Tras el tratamiento, el agua pasa a ser más soluble, penetrando mejor en el suelo y eliminando las sales de la zona radicular de las plantas. De esta forma, el productor necesita menos agua y obtiene mejores resultados, al tiempo que se eliminan la cal y las bacterias de las tuberías.
El equipo se instala después de la filtración y de la fertirrigación, realizando el último tratamiento al agua antes de que entre en el sistema de riego. Estas nuevas tecnologías tratan el agua con campos de resonancia de baja frecuencia, para cambiar sus propiedades físicas. Modifica la manera en que las moléculas de agua están unidas entre sí y la composición de minerales del agua. Con la utilización de una frecuencia de resonancia específica, se rompen diferentes uniones, permitiendo que el agua se recombine de una forma similar a la del agua de lluvia. Una vez atraviesa el sistema, el agua es más soluble e hidrofílica, y todos los elementos disueltos en ella se quedan, en lugar de ser expulsados. Esto evita por ejemplo que las sales cristalicen, haciendo que haya más nutrientes disponibles para las raíces.
Convertir el agua de riego en agua de lluvia
Estas tecnologías que tratan el agua de riego, sin químicos, se implementan antes de la aplicación sobre los cultivos. Cambian la estructura del agua a través de una sutil introducción de señales de baja frecuencia. Intensidades y frecuencias específicas que reorganizan los grupos de moléculas del agua y los descompone en estructuras más pequeñas, lo que da lugar a diversas reacciones en cadena positivas. Existen equipos para grandes caudales, pensados para sistemas de riego Pivot, que riegan grandes cultivos.
Estos sistemas son respetuosos con el medio ambiente y totalmente sostenibles. No hay imanes, ningún filtro que cambiar, ningún mantenimiento y no se usa ninguna sustancia química, requiere un mínimo de energía y funciona con cualquier tipo de agua, sea cual sea su composición química o su dureza.
Con estos tratamientos, al disolver minerales y otras materias orgánicas en el agua, la planta que recibe esta agua de riego tratada, está más capacitada para absorber los nutrientes que necesita. Esto se traduce en un aumento de la producción de hasta un 20 % e incluso superior, y de una mayor calidad y tamaño del fruto.
Estos tratamientos requieren muy poco gasto de funcionamiento y garantizan una recuperación rápida de la inversión. Ahorran agua, solucionan problemas de salinidad, evitan la formación de biopelículas y obstrucciones en las conducciones de los sistemas de riego, a la vez que mejoran la cantidad y la calidad de la producción. Además de optimizar el rendimiento de las plantas, permiten menos consumo de agua y de fertilizantes.
Tratamiento del agua de riego en Pivotes centrales
Hay tratamientos que se han diseñado específicamente para cultivos bajo sistemas de riego Pivot, incluyendo el maíz, la soja y el girasol. Estos sistemas se instalan fácilmente en la infraestructura de riego existente. El consumo de electricidad del dispositivo es de aproximadamente 20 vatios, lo que significa que puede ser alimentado con energía solar. Si se trabaja con un generador en el Pivot, puede emplearse un panel solar con una batería. Si hay electricidad en la explotación, simplemente se conecta el dispositivo al panel de control del Pivot.
Al tratar el agua de esta manera en los sistemas de riego, se ahorra entre un 20 y un 30 por ciento de agua. Además, se requerirá aplicar una menor cantidad de fertilizantes, logrando mayores rendimientos en los cultivos. La penetración del agua se ve favorecida también, ayudando en la gestión sostenible de la salinidad.
Esta tecnología reduce la obstrucción en tuberías, válvulas, filtros, aspersores… en los sistemas de riego. Otros sistemas como los de micro riego tienen muchos problemas de obstrucción causados por biopelículas o incrustaciones de cal, dependiendo de dónde se encuentren. La obstrucción de los aspersores hace que el riego no sea uniforme. Estas tecnologías reducen la acumulación y la corrosión tanto en los sistemas de riego por goteo como en los Pivotes centrales y prolonga la vida útil de toda la infraestructura. También ayuda a los productores a ahorrar agua. Disponen de un suministro de agua limpio, pueden regar de manera uniforme, eliminando los depósitos de hierro y las incrustaciones de cal en las tuberías. En definitiva, pueden abordar todos estos problemas de manera sostenible y no intrusiva.


