Filtros automáticos para riego

Filtrar el agua de riego es fundamental para evitar la obstrucción de los emisores y aumentar la durabilidad general del sistema de riego, garantizando la uniformidad en la aplicación del agua. La principal ventaja de los filtros automáticos para riego frente a los filtros manuales, es que se limpian solos mediante retrolavado. Esto consiste en en la inversión en el flujo de agua para eliminar la suciedad acumulada en el elemento filtrante, sin necesidad de interrumpir el riego en ningún momento.
Elegir el filtro automático más adecuado
Debe ser capaz de filtrar la cantidad de agua requerida sin provocar una pérdida de presión significativa. El orificio de la malla filtrante debe ser menor que el orificio más pequeño de los emisores que van a aplicar ese agua. Finalmente, debe existir presión suficiente para el retrolavado de limpieza.
El proceso de filtrado genera una acumulación progresiva de los elementos en suspensión en el agua de tamaño mayor al paso de la malla. Esto va provocando la progresiva acumulación y densificación de la malla filtrante dentro de los filtros automáticos para riego. Así se va generando la denominada “torta de filtrado” que ocasiona el aumento progresivo de la presión diferencial del sistema, y con ello, una disminución del rendimiento del mismo. Para continuar con el correcto proceso de filtrado, hay que limpiar la suciedad acumulada.
El sistema de expulsión mediante un escáner de barrido con cabeza de cepillos, consigue un despegue localizado y progresivo de la materia adherida a la malla filtrante. El dispositivo que va introducido dentro del cartucho filtrante, consta de una serie de boquillas que, mediante diferencia de presión, generan una expulsión en profundidad de la suciedad.
Dentro del ciclo de filtrado, estas boquillas recorren toda el área del cartucho filtrante. Esto se produce gracias a un proceso cíclico de rotación del vástago alrededor de su eje, a la vez que se desplaza de forma alternativa hacia delante y hacia atrás. De esta forma, se consiguen ciclos de limpieza cortos y caudales de retrolavado muy bajos.
Limpieza de los filtros automáticos para riego
Varios factores influyen en la limpieza de los filtros automáticos para riego:
- La velocidad a la que pasa el agua a través de las boquillas de limpieza. Para conseguir esta velocidad, el diseño de estas boquillas reduce la sección de aplicación en el contacto con la malla de filtrado, generando un aumento de la velocidad y un mayor despegue de la materia adherida.
- La distancia entre las boquillas y la malla de filtrado. Cuanto menor sea la distancia entre las boquillas y la malla filtrante, mayor será el rendimiento del sistema, menor será la pérdida de presión y, en consecuencia, el arrastre será más efectivo. Para poder conseguir este requerimiento, se debe actuar en dos sentidos. Por un lado, hay que conseguir que la separación de las boquillas y la malla sea la mínima a lo largo de toda la superficie filtrante. Por otro lado, hay que incorporar como apoyo a las boquillas, un anillo perimetral de cepillos, que facilite el proceso de barrido.
- El diferencial de presión a través de la malla de filtrado. Este diferencial se consigue de manera inmediata en el momento en que la presión total existente dentro del cuerpo de los filtros automáticos para riego se transmite en sentido contrario hacia las boquillas de limpieza.
- Las características de los sólidos en suspensión. Cuanto mayor sea la calidad del agua que penetra dentro de los filtros automáticos para riego, los ciclos de lavado se dilatarán más en el tiempo y se acumularán menos partículas en la malla.
La presión mínima que requiere el contralavado de un filtro automático suele ser entre 2 y 2,5 Bar.
Mantenimiento en filtros de riego automáticos
La programación de su limpieza debe ser frecuente, sobre todo cuando la diferencia de presión entre la entrada y la salida aumenta (fácil de ver mediante manómetros de presión y fácil de automatizar mediante presostatos de presión).
Si se realiza fertirriego (inyectar fertilizantes y nutrientes con el riego) es vital limpiar los restos tras las labores de inyección para evitar taponamientos por la acumulación de fertilizantes.


