La bomba de riego, el corazón del sistema

En una instalación de riego presurizado, la bomba que eleva la presión representa el corazón del sistema. Su correcto mantenimiento es esencial para que todo funcione sin problemas.
La bomba de riego de una explotación agrícola debe suministrar el caudal necesario al sistema de riego, con una presión de trabajo determinada y suficiente.
¿Cómo se calcula la bomba para un sistema de riego?
Partiendo del tamaño del terreno a regar en metros cuadrados y multiplicado por la cantidad de agua, normalmente en milímetros, que debe aplicarse (1 milímetro de agua equivale a 1 litro de agua por cada metro cuadrado). El resultado es la cantidad total de agua que hay que aplicar al día. Dividiento este resultado por el tiempo en horas que funcionará la bomba (por ejemplo: 24 horas), obtenemos el caudal de la bomba en m3/hora.
En cuanto a determinar la presión con la que debe salir ese caudal de agua, habrá que tener en cuenta la presión de trabajo que requiere el sistema de riego. También habrá que considerar la profundidad de aspiración si la hubiera (por ejemplo, si la fuente de agua es un pozo), más la perdida de carga de presión que irremediablemente se genera al pasar por las distintas conducciones (tuberías), y más el desnivel desfavorable del terreno si existiera.
¿Cómo comprobar el rendimiento de la bomba de riego?
Son tres los datos fundamentales que un profesional debe comprobar periódicamente en la prueba de rendimiento del grupo de bombeo:
- El caudal de agua que mueve.
- La presión a la que mueve ese caudal (incluyendo la elevación desde la fuente de agua y la presión de trabajo que debe descargar a las tuberías de riego).
- La energía disponible como fuente de alimentación (kilowatios en bombas eléctricas o consumo de combustible en bombas autopropulsadas).
Esta prueba permitirá al productor conocer el caudal y la presión real que da la bomba, y mostrará también la eficiencia global de ésta, pudiendo comparar los caballos de fuerza en el punto de alimentación con los Bar de presión de salida del agua de la bomba. Determinando la eficacia con la que el agua llega al sistema de riego.
Si alguno de estos tres puntos muestra un rendimiento deficiente de la bomba, será necesario corregir el problema. El objetivo final es obtener un caudal y una presión adecuados para el sistema de riego.
La bomba de riego requiere de la instalación complementaria de otros elementos como manómetros y un caudalímetro.
Gestionar bien el agua de riego exige emplear un medidor de caudal que muestre el volumen de agua bombeada en tiempo real, así como la cantidad de agua total aplicada.
Es importante mantener un registro de los datos al principio de cada temporada, para conocer con exactitud la cantidad total aplicada al cultivo. Esto no permitirá ver si se ha aplicado de manera uniforme, pero sí dará información sobre cuánta agua se ha bombeado.
El uso de manómetros permitirá identificar si la presión real disponible es la adecuada para el diseño de cada sistema de riego específico.
Además, las revisiones se deben extender más allá del bombeo.
Comprobaciones más allá del grupo de bombeo
- Comprobar la filtración. Los filtros deben mantenerse limpios y los equipos en buen estado para garantizar un suministro limpio a los emisores.
- Comprobar la calidad del agua. Debe analizarse la calidad del agua de riego para determinar los nutrientes a añadir que va a requerir el cultivo.
- Limpiar la red de tuberías. Es recomendable limpiar las tuberías a alta presión todos los años, abriendo las válvulas de purga finales.
- Supervisar la uniformidad de riego. Identificar periódicamente la uniformidad en la aplicación del agua de riego puede también arrojar luz sobre otras cuestiones que pudieran estar afectando al rendimiento.
Un ejemplo real
En una explotación agrícola, el caudalímetro determinó un caudal bajo a causa del descenso del nivel freático. Cuando se realizó una prueba de uniformidad de distribución, ésta también había decrecido. Al identificarlo, se pudo contrarrestar el problema aumentando la potencia de la bomba de riego, consiguiendo que el caudal volviera a aumentar.


