El veneno de las plantas

Publicado el 18 de mayo del 2011 en la categoría Noticias agrícolas

Protección del girasol ante las malas hierbas

En el mundo vegetal no siempre hay armonía. Cuando los nutrientes o el agua escasean, las plantas luchan por sobrevivir de forma salvaje, recurriendo incluso al envenenamiento. Las más envenenadoras expulsan toxinas a través de sus raíces o por el tronco y las hojas, impidiendo que las semillas de las especies colindantes puedan germinar. Claro está, el veneno de las plantas no afecta a las de su misma especie.

Las plantas tienen un objetivo que va más allá de su propia supervivencia durante el mayor tiempo posible: asegurar que su descendencia tenga las mejores condiciones a la hora de recibir luz para germinar y desarrollarse. Y en la naturaleza, cada centímetro está poblado de plántulas.

Ejemplos del uso de veneno de las plantas

¿Por qué las plantas desérticas son más aromáticas? Se debe a que segregan unos aceites que repelen a los insectos y animales herbívoros que puedan dañarlas.

¿Por qué hay tan poca maleza en los campos de girasoles? La planta de girasol emite unas partículas venenosas que impiden el crecimiento de otras especies. Su extracto se utiliza como herbicida natural.

La planta de la salvia evita que los bancales se llenen de malas hierbas. No permite que germinen las semillas de las malas hierbas, al tiempo que su olor ahuyenta a los caracoles y las babosas. Junto a la salvia crecerán sin problemas las zanahorias, coles, judías, etc.

Las sustancias segregadas por una verdura como el nabo impiden que crezcan las lechugas, y también se resienten las gramíneas (como por ejemplo el trigo). No sólo el nabo tiene esta propiedad, la comparte con la col, el brócoli y la coliflor.

El nogal segrega una sustancia (llamada glucosido de hidrojuglona), que aunque realmente no tiene componentes tóxicos, cuando entra en contacto con microorganismos del suelo se transforma en juglona. La juglona inhibe el crecimiento de las semillas de hierba.

Muchas plantas aprenden tras ser atacadas por un depredador, preparándose con una defensa mejorada. Incrementan la producción de metabolitos secundarios, entre ellos los alcaloides venenosos. Con esa evolución, el veneno de las plantas se puede colocar en su parte exterior, exactamente donde intenta atacar el depredador. En verano, aumentan su defensa contra los insectos, en la época con mayor cantidad de depredadores.

Cafeína, cocaína, morfina, nicotina… Los alcaloides de las plantas están presentes en el día a día de la sociedad actual, con implicaciones y efectos positivos y negativos. Algunos crean adicciones leves, o adicciones peligrosas. Otros ayudan a aliviar el dolor o contienen la cura de una enfermedad. En la naturaleza, se trata de alcaloides que la planta contiene como defensa química ante el ataque de depredadores.

La quinina ha salvado ya millones de vidas gracias a sus propiedades, que han permitido desarrollar un tratamiento contra la malaria. La efedrina es un potente antihistamínico, y se ha demostrado que algunos compuestos de la vinca interrumpen la división celular, por lo que se han convertido en una esperanza en la lucha contra el cáncer.

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Un comentario en “El veneno de las plantas”

  1. César dice:

    Interesante este artículo sobe cómo actúan las plantas en cada situación a la que se enfrentan. ¿Será más notable con el cambio climático?

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