Inyectar fertilizante con el riego

Publicado el 8 de mayo del 2014 en la categoría Labores del campo

Fertirrigación

Para aumentar los rendimientos de los cultivos se hace uso de los fertilizantes, pero se debe hacer de forma racional, eficiente y respetando el medio ambiente. Además siempre va a resultar recomendable realizar antes un muestreo de suelo y analizarlo para conocer la situación de partida y las características del terreno. El riego automatizado, localizado (goteo, por exudación), o por aspersión en forma de lluvia a través de los aspersores (con Pivot, con cobertura enterrada o superficial, enrolladores), ofrece la posibilidad de aplicar fertilizantes compuestos en el mismo momento, disueltos en el agua, que son fáciles de absorber con poco esfuerzo por las raíces de las plantas.

Con el fin de obtener una buena producción y una mayor rentabilidad, al regar y añadir a la vez los nutrientes y fertilizantes adecuados, es posible controlar una mejor nascencia, un sistema radicular más desarrollado, una mejor implantación del cultivo, o más resistencia al estrés y enfermedades. El beneficio de la explotación con esta técnica (fertiriego) es más alto, al bajar el coste del abonado (dinero y tiempo) y subir la producción, en comparación con el abonado tradicional.

Inyectar fertilizante líquido

Con una bomba dosificadora de fertilizante (generalmente posicionada en el cabezal de riego que abastece a la red de distribución), se inyecta una cantidad predeterminada de solución fertilizante en el agua, que previamente se ha preparado en un depósito. Al realizar la mezcla hay que tratar de utilizar productos que se disuelvan completamente en el agua a temperatura ambiente y que no se cristalicen ni en el depósito ni en las tuberías de inyección o distribución por las que va a circular.

Los compuestos más usados habitualmente son: el nitrato de amonio, el ácido nítrico, el ácido fosfórico, el nitrato de calcio, el fosfato monopotásico y el nitrato de potasio. También se suele aportar aunque en menor cantidad: nitrato de magnesio y sulfato de magnesio. La cantidad de fertilizante líquido a aplicar se realiza con los mismos criterios que con los fertilizantes sólidos, pero sobre todo es aconsejable que la aplicación se fraccione lo más posible adecuándola a la pauta de absorción de nutrientes por el cultivo y teniendo en cuenta que además del nitrógeno aportado con el fertilizante existen otras fuentes de nitrógeno disponibles para el cultivo.

Inyectando abono con el riego se obtiene un ahorro considerable en tiempo y en esfuerzo, y el fertilizante se aporta más rápido y directamente a las plantas al colocarlo en la zona húmeda, pero para una eficiente gestión del fertilizante, además de conservar debidamente los equipos de inyección es necesario controlar la aplicación del agua de riego, lo que implica un mantenimiento adecuado de los sistemas de irrigación y una buena programación de riegos, que garantice la uniformidad de aplicación y de distribución.

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