El leasing es una fórmula de alquiler a largo plazo que permite al interesado, al término del contrato, optar a la compra del bien que ha disfrutado.
Diseñado para empresas, explotaciones agrícolas o profesionales, su naturaleza permite el acceso a bienes de importante valor sin desembolsos ni inversiones costosas, mantener una previsión ajustada de los costes que implica y adquirir después el bien a un precio muy interesante.
Su funcionamiento es muy sencillo y los trámites son ágiles y cómodos. La empresa es quien elige el bien que necesita y paga por él una cantidad periódica durante el tiempo que vaya a utilizarlo. Mientras tanto, y hasta el término del contrato, el bien adquirido es propiedad del banco. Al finalizar el mismo, la empresa puede optar entre comprar o no, en función de sus necesidades o de su liquidez financiera.
En todo caso los bienes arrendados habrán de quedar afectados únicamente a las actividades empresariales o profesionales del arrendatario. Los contratos de leasing se realizan sobre dos tipos distintos de bienes: mobiliarios o inmobiliarios. Entre los primeros, los más habituales en este tipo de contratos son: bienes de equipo, vehículos, transporte terrestre, transporte marítimo y aéreo, equipos, ofimática y telemática.
El plazo mínimo para realizar una operación de leasing de este tipo es de dos años, aunque su duración total se pacta entre empresa y banco en función de la naturaleza del bien que se esté adquiriendo. Este plazo mínimo se alarga a los diez años en el caso del leasing inmobiliario, mediante el cual se pueden adquirir: locales de negocio como almacenes u oficinas, naves industriales o de almacén, edificios completos destinados a actividades comerciales, de servicios o profesionales, terrenos para dedicar a la actividad económica, industrial, agraria, comercial o de servicios; así como los terrenos adyacentes a una industria o negocio.
La figura del leasing aporta muchas ventajas a las empresas, independientemente de su tamaño. Entre ellas destacan: financiación de hasta el 100% del importe de la inversión a realizar. Disposición inmediata del bien adquirido, financiándolo así con los rendimientos obtenidos por su uso. Agilidad de tramitación. Adquisición del título de propiedad del bien mediante el pago del valor residual al término del contrato. Amortización acelerada del bien, de especial interés en el leasing inmobiliario dada la larga duración de los periodos de amortización fiscal en los inmuebles.
La amortización acelerada que permite el leasing es sin duda uno de sus puntos fuertes frente a la financiación tradicional mediante préstamo, además del ahorro que supone el que no sea necesario para la empresa el desembolso del IVA correspondiente a la compra del bien al formalizar el contrato.
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Me gustaría alquilar un tractor agrícola (canguro) y necesito saber qué documentos necesito. Soy de Manabí (Ecuador), de una zona agrícola y ganadera. Espero que alguien pueda ayudarme, gracias a todos.