Agricultura en Holanda

Publicado el 15 de abril del 2021 en la categoría Noticias agrícolas

agricultura en holanda

Holanda es muy buen ejemplo de cómo conseguir una agricultura más productiva con menos agua, menos insumos y en tierras pobres.

Holanda, un país más pequeño que la Comunidad Autónoma de Aragón, es capaz de exportar más productos agroalimentarios que España, Italia y Portugal juntas (aproximadamente 90.000 millones de euros al año en alimentos).

Holanda es centro de distribución en Europa y una parte de esas exportaciones son alimentos que previamente han sido importados. Incluso teniendo en cuenta esos datos, las exportaciones de los alimentos de producción propia siguen siendo las más elevadas de Europa. Su climatología adversa, característica del norte de Europa, tampoco es un problema para ser una potencia mundial en el cultivo de patatas, cebollas, tomates o fresas.

La agricultura en Holanda consigue la máxima producción de hortalizas en espacios reducidos con suelos pobres, es decir, el doble de comida con la mitad de recursos.

Características de la agricultura en Holanda

Tomando una vista aérea se puede comprobar que las zonas agrícolas de los Países Bajos están cubiertas por modernos invernaderos y politúneles (con forma de túnel y cubiertas de plástico o cristal). Se trata de espacios de cultivo climatizados que reflejan la luz solar por el día y se iluminan por la noche mediante iluminación LED, creando microclimas artificiales que permiten el cultivo durante las 24 horas.

La falta de nutrientes en los suelos pobres se contrarresta con el cultivo de plantas que actúan en simbiosis con ciertas cepas bacterianas (inoculadas en las raíces) y que generan su propio fertilizante.

Estas técnicas novedosas requieren una cantidad inferior de agua (tecnología hidropónica) y de productos químicos respecto a los cultivos tradicionales, lo que hace que se esté multiplicando la productividad.

Por ejemplo, en cultivos de patatas, por cada 4.000 metros cuadrados, producen más de 20 toneladas.

En cultivo tradicional, la producción de un kilogramo de tomates requiere 60 litros de agua, mientras que en Holanda, con estas técnicas de cultivo y tierra enriquecida, solo se necesitan 15 litros de agua.

Producción sostenible de huevos

También innovan en ganadería, ya que son capaces de producir huevos sin generar ninguna emisión de CO2. Lo hacen a partir de gallinas ponedoras blancas (más eficientes y que necesitan menos pienso).
Utilizando energías limpias (paneles solares que abastecen de energía a las granjas) y con la alimentación procedente de desechos de la industria alimentaria para el pienso de las aves (excedentes de cosecha no aptos para el consumo humano, restos procedentes de la industria del aceite vegetal…). También aplican técnicas veterinarias punteras que previenen enfermedades antes de curarlas.

El uso de pienso producido a partir de los residuos alimentarios es una técnica a tener en cuenta, pues no requiere de tierra, reduce costes de producción y tiene un impacto reducido en el cambio climático.

Además, Holanda exporta tecnología para el control de la seguridad alimentaria y para el desarrollo de las granjas urbanas.

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