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Agricultura y Riego

Aplicar abono orgánico en el campo

abono orgánico

La combinación de deyecciones sólidas y líquidas del ganado junto con restos de alimentos, material de camas, efluentes de ensilados, etcétera… más o menos diluida con el agua que procede de la limpieza de las instalaciones ganaderas, conforma el abono orgánico, que es la principal fuente de nutrientes para los suelos en las explotaciones de ganado (reciclada como fertilizantes orgánicos).
Según las necesidades, se puede complementar con el uso de fertilizantes minerales sintéticos.

Estos son los puntos a considerar para efectuar una correcta fertilización con purines:

  • Conocer la composición química del purín.
  • Identificar la disponibilidad de nutrientes en el terreno.
  • Pérdidas de nutrientes del suelo.
  • Extracciones de nutrientes del cultivo (dependerán de la disponibilidad de los nutrientes en el suelo, de la producción obtenida y de cómo se maneje el cultivo).
  • Técnicas de laboreo.
  • Momentos y condiciones de aplicación para mejorar la eficiencia en la utilización del nitrógeno contenido en el abono orgánico.

Análisis de la muestra de abono orgánico y de la fertilidad del suelo

La muestra de abono orgánico para el análisis químico en laboratorio debe tomarse de la fosa o cisterna batiendo previamente el purín. Se necesita aproximadamente medio litro de muestra, recogido en un envase de plástico sin llenarlo en su totalidad. Hasta llevarlo al laboratorio, se debe almacenar en un lugar fresco y no más de tres días. La analítica debe contemplar el porcentaje de materia seca, la densidad kg/l, así como el porcentaje sobre materia seca de nitrógeno, fósforo y potasio.

El análisis de fertilidad del suelo precisa básicamente de conocer las disponibilidades de fósforo y potasio expresadas en partes por millón. Hay suelos ricos donde el nivel elevado de nutrientes permite ahorrar en fertilizantes, suelos pobres que precisan de abonados de corrección y suelos de riqueza media que no necesitan abonado de corrección pero sí de abonado para aportar las extracciones que realiza la cosecha. Un suelo de nivel medio debe alcanzar las 16 partes por millón de fósforo y las 121 partes por millón de potasio.

El fertilizante nitrogenado debe aportar todas las extracciones que realiza la cosecha y también las pérdidas por volatilización del amoniaco hacia la atmósfera que pueden ser importantes cuando se fertiliza con purines. En esta volatilización, además de cómo se aplica, influyen también la temperatura, la humedad y el viento. El purín de ganado vacuno tiene aproximadamente un 50% de nitrógeno amoniacal y el de ganado porcino hasta un 75%. Para aprovechar el nitrógeno amoniacal de los purines y evitar pérdidas hacia la atmósfera, se debe enterrar. Si no se entierra se puede volatilizar. El 50% de las pérdidas de amoniaco ocurren entre las 4 y 12 horas después de aplicar los purines. La incorporación con gradas puede disminuir las pérdidas en un 80% y la inyección en profundidad, en su totalidad.

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