Intensidad de aplicación del riego

Publicado el 9 de marzo del 2017 en la categoría Tecnología del riego

aplicación del riego

La mayoría de profesionales relacionados con el riego (diseñadores, instaladores, agricultores, …) se centran en las necesidades de la cosecha y no consideran la necesidad específica del suelo.

El riego consiste básicamente en la aplicación de agua en el suelo. Esta aplicación deberá permitir que el agua y el suelo interactúen de una manera profunda y penetrante. El éxito de esta relación entre agua y suelo, determinará la intensidad de aplicación del riego y la integridad del patrón de riego.

Intensidad de aplicación del riego

La intensidad de aplicación del riego, un término que se refiere específicamente a cómo el agua se relaciona con el suelo, hace referencia al momento del primer contacto.

Cada sistema de riego (Pivot, cobertura total, cañón enrollador…), varía la forma en que aplica el agua.
Hay dispositivos que aplican agua al suelo en corrientes concentradas y otros con un patrón disperso. Las diferencias están en el volumen aplicado y en el área total de la aplicación instantánea. Dentro del suelo, existe una estructura y una composición única de partículas de diferentes tamaños. Cada tipo de suelo tiene una porosidad diferente y por lo tanto, las capacidades de infiltración son también distintas.

Conocer el suelo ayuda a proporcionar la cantidad de agua que necesita, y lo más importante, aplicarla de la manera más óptima. Haciendo coincidir ambas necesidades aumenta el tiempo de absorción, y se consigue que el agua penetre lentamente en la superficie.

Una alta intensidad de aplicación del riego descompone la estructura del suelo y altera su composición. Las partículas que lo forman se separan por tamaño, quedando en suspensión las partículas que son más pequeñas. Como ocurre en la infiltración, las partículas más pequeñas se depositan en la parte superior del suelo, creando un efecto de sellado.

Esta nueva composición del suelo impide que las futuras aplicaciones de agua penetren apropiadamente. El resultado es la acumulación de agua en la superficie y la generación de escorrentías que arrastran parte del suelo.

Por ejemplo, si un cubo de agua y una regadera contienen la misma cantidad de agua y se vierten en el suelo durante el mismo periodo de tiempo, ¿cuál tendría mayor intensidad de aplicación? La regadera puede suministrar la misma cantidad de agua, el mismo caudal, sobre un área más grande. Disminuir la intensidad de aplicación del riego permite que el suelo reciba esa agua con mayor eficacia en el tiempo, permitiendo una absorción más lenta.

Otro aspecto clave para reducir la intensidad de aplicación y mejorar la eficiencia de irrigación sobre el terreno de cultivo, es la integridad del patrón de riego, tema del que hablaremos en próximos artículos.

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