Producción porcina en integración

Publicado el 28 de febrero del 2017 en la categoría Producción agrícola

producción porcina

Sólo el 20% de la producción porcina española, concentrada en Huesca, Lérida, Segovia, Murcia, en Barcelona y Zaragoza, se compone de granjas autónomas de ganaderos. Del resto, producen en régimen cooperativo un 17%, y un 63% según el modelo de integración vertical.

Por la fuerte competitividad del entorno europeo, resulta necesaria una fuerte reforma del sector y una inversión relevante para mejorar la eficiencia productiva, lo que ha generado nuevos modelos de colaboración que permitan reducir los costos.

Cooperativismo en la producción porcina

Bajo esta estructura, la unión de ganaderos sirve para mejorar las negociaciones en la compra de materias primas y animales. Además, las explotaciones suelen añadir superficie donde cultivar la ración del ganado. Generalmente se integran grandes empresas con un elevado nivel tecnológico y gran capacidad de negociación con la gran distribución.
Estas empresas implementan la automatización de procesos, humidificación y control de temperatura…

Producción de carne bajo integración vertical

Este sistema optimiza los costes de la producción porcina, que pueden fluctuar mucho. Consiste en lo siguiente: uno es el propietario de los animales y se encarga de su alimentación y su sanidad, mientras que otro es el ganadero propietario de la granja, pone la mano de obra, cuida del ganado, gestiona los subproductos y, a cambio, recibe del primero una renta por cada cerdo criado.

Este régimen de prestación de servicios con una contrapartida económica del integrador al integrado, se está extendiendo cada vez más. El integrado es el criador de los cerdos, el que presta las instalaciones porcinas y el personal. El integrador, normalmente una fábrica de piensos, es la parte propietaria de los animales, suministra el alimento, los medicamentos, los servicios veterinarios y también el asesoramiento. La fábrica de piensos suele integrar varias explotaciones, por lo que se beneficia también de obtener una uniformidad de producto y mayor volumen de suministro.

Las partes firman un contrato con una duración de crianza (5 meses o un año), donde se fija una cantidad por cerdo producido y suele indicarse además una remuneración extra según los rendimientos de la granja, o según los índices de conversión pienso-ganancia de peso del animal.

En comparación con las otras estructuras de producción (productores con granja propia y en régimen cooperativo), la integración aporta mayor tranquilidad, ya que el ganadero recibe una renta fija por su trabajo y no influyen ni las fluctuaciones de los precios de materias primas ni los costes de producción.

Este sistema de producción porcina mediante integración vertical resulta imprescindible para asegurar unas cotizaciones medias que cubran los costes de producción y así eviten las fuertes fluctuaciones que caracterizan al sector porcino.

Etiquetas: , ,

También te puede interesar:

Deja un comentario