Producción de pastos

Publicado el 31 de marzo del 2017 en la categoría Producción agrícola

producción de pastos

Aunque las praderas dedicadas al pastoreo se suelen componer de una mezcla de gramíneas y leguminosas, generalmente la mezcla de raigrás inglés y de trébol blanco son las variedades más adecuadas para optimizar tanto los rendimientos, como la calidad y la producción de pastos.
Lo mejor es priorizar el raigrás en las regiones húmedas y optar por el fleo, el dáctilo y la festuca en las zonas más secas, por su mejor adaptación.
Actualmente, hay otras especies de híbridos que ofrecen un mejor enraizamiento, mayor tolerancia a la sequía y más resistencia al frío.

El terreno para una óptima producción de pastos requiere un pH de entre 6 y 6,5, con suficientes nutrientes (al menos de 16 a 25 mg/l de fosfato y de 120 a 180 mg/l de potasio) y la aportación de micronutrientes para mejorar la eficacia. Además, también se debe aplicar nitrógeno cada vez que se pasta o se siega.

La estructura del suelo y el contenido de materia orgánica, resultan vitales para favorecer el crecimiento de las raíces, mejorar la retención del agua y prevenir la erosión. Antes de la siembra de pasto, la mejor manera de trabajar el suelo es el laboreo superficial que elimina la competencia de las malas hierbas.

La pradera depende principalmente de las condiciones medioambientales, pero una inversión moderada, por ejemplo la que supone la compra de un cañón enrollador de riego, garantiza la posibilidad de riegos de emergencia fuera de la temporada de lluvias.

En las praderas de siega se debe realizar el corte en el momento preciso, dejando suficiente superficie foliar para que rebroten y se deben volver a sembrar cada cinco años. Por otro lado, los pastos pueden mantenerse 10 años o más, según la variedad y gestionados con cuidado, pueden llegar a durar de 20 a 30 años, además el pastoreo en rotación puede aumentar el rendimiento de hierba del 20 al 50%.

La demanda de productos naturales crece entre los consumidores que quieren vacas en libertad y una producción ganadera a base de hierba. Cuando se maneja adecuadamente, puede ofrecer un rendimiento y una calidad excepcional.

Conviene que las vacas dispongan del espacio que necesitan y desplazarlas a un pastizal fresco cada 12 o 24 horas. Lógicamente, en época de calor y sequía, el principio de rotación debe ser más lento, puesto que el incremento de los rendimientos está relacionado con una velocidad de crecimiento más lenta. Generalmente, se puede mejorar la productividad segando los campos de pastos antes de soltar las vacas, para que la hierba sea lo más fresca posible y utilizando el pastor eléctrico con hilo delante y detrás para acotar la zona de pastoreo que se desplaza periódicamente. En la producción de pastos una altura adecuada son 10 centímetros, ya que a esta altura las vacas pueden arrancar las hojas tiernas con una torsión de lengua, reduciendo el desperdicio y aumentando la eficacia de la panza.

Una gran ayuda para la toma de decisiones sobre cuándo llevar a pacer las vacas o cuándo volver a sembrar o segar, es un sistema de gestión con una aplicación para móviles y tablets que permite evaluar el crecimiento cotidiano de la hierba basándose en datos como el tiempo, la región, el abono aplicado y las características del suelo.

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