Por su diversidad de climas, Costa Rica produce una gama de 120 cultivos entre: hortalizas, granos, tubérculos, ornamentales, frutas y plantas medicinales. Café, banana y piña son los principales cultivos comerciales. En la UE, por ejemplo, un 14% de las bananas, un 20% de las piñas y un 30% de los melones son de Costa Rica. La oferta es similar hacia EE.UU.
El sector piñero costarricense es muy pujante y ha crecido fuertemente durante los últimos años. Hoy se estiman en más de 36.000 las hectáreas en producción.
Preparación de suelo
La preparación del suelo es clave, se empieza con un subsolado profundo de unos 80 a 90 cm y luego se aplica rastra gruesa y fina. Se realizan enmiendas y se construyen las camas de siembra y sus drenajes. La siembra se realiza a partir de corona (la corona de la piña que sirve como semillas), los hijos pedúnculos (que salen directamente del pedúnculo donde está pegada la piña), los hijos basales o hijos guías y los hijos de semillero.
Una vez sembradas, las plantas permanecen en crecimiento de entre ocho a nueve meses y en ese momento se induce la floración con aplicaciones de etileno. Una vez hecha la inducción son cinco meses y medio para la cosecha. En total pasan entre 14 y 15 meses entre plantación y cosecha. Cada planta da un solo fruto y se establecen 73.000 plantas/ha. Se produce una segunda generación que es dos meses más corta.
Innovación en fertilización
Éste es un cultivo muy intensivo. Primero, 15 días después de la siembra se hace una aplicación granular de NPK al suelo, alta en fósforo. Después se fertiliza cada quince días. Por ejemplo en el ciclo de crecimiento se realizan entre 16 y 17 aplicaciones de fertilizantes foliares. Posteriormente a la inducción se deja de fertilizar… Luego vienen todas las aplicaciones foliares que en temporada incluyen potasio, magnesio, zinc, hierro, boro, calcio. Y en post inducción se hacen aplicaciones para mejorar la calidad del fruto; ahí es importante potasio, calcio y magnesio.
Acortar el tiempo hasta inducción floral
El gran desafío de toda productora de piñas es lograr acortar esos nueve meses hasta inducción floral. Porque mientras más corto sea este tiempo, mayor es la reducción de costos de producción, se hacen menos inversiones en fertilizantes, insecticidas, fungicidas, menos mano de obra y también se puede rotar el terreno más rápido. Esto solo se puede acortar, mejorando la calidad de la semilla, invirtiendo en la preparación del suelo y el riego mecanizado, y optimizando la fertilización en cuanto a cantidad y aplicación.
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