Cultivo de pimiento

Publicado el 4 de octubre del 2016 en la categoría Producción agrícola

cultivo de pimiento

El consumo de pimientos frescos de colores rojos, anaranjados, amarillos y morados, ha aumentado de forma sostenible. El fruto del pimiento, que se compone en un 90% de agua, se considera una hortaliza de bajo aporte calórico; es altamente oxidante por la disponibilidad de carotenos con terminación ciclopentánica y vitamina C, y ofrece mucha variedad en cuanto a dulzor y pungencia fijada por alcaloides como la capsaicina.

Son diferentes los factores que toman parte en el crecimiento y desarrollo del cultivo de pimiento, también su fertilización depende de una serie de factores como las características genéticas de las plantas, el clima, el suelo o la calidad del agua de riego (el pimiento es muy sensible a la salinidad del agua de riego, una salinidad de 3,4 mmhos/cm puede reducir el rendimiento hasta un 50%). El cultivo de pimiento es sensible a altas concentraciones de sal en la zona radicular, por lo que se recomienda cultivar en suelos no salinos y utilizar fertilizantes libres de cloruros, con un bajo índice de salinidad.

En el cultivo de pimiento, el primer mes es un periodo crítico, ya que es cuando se forma la planta y se desarrolla la floración que después se va a traducir en la cosecha. Se recomienda un abonado de fondo con el fin de aportar el grueso de unidades fertilizantes a un coste menor.

El pimiento es muy exigente en cuanto a potasio y magnesio. El potasio y el magnesio garantizan un buen desarrollo incluso de los pimientos más precoces, mejoran la firmeza y mejoran el color del fruto. El potasio se debe aportar con el desarrollo del cultivo, incrementándose desde la floración y manteniéndolo luego en un nivel constante durante el periodo de maduración, igualmente el magnesio es también esencial en esta fase de maduración.

Los productos a aplicar se deben ajustar a las necesidades de nutrientes, previo análisis del suelo y previo análisis foliar, teniendo en cuenta las reservas, las pérdidas y la eficiencia de absorción de nutrientes con el agua de riego.

En cuanto a la gestión del riego del pimiento, es recomendable regar de forma más abundante en el momento del trasplante y volver a regar a los pocos días para que las plantas arraiguen. Seguidamente, el riego debe recortarse manteniendo el terreno con niveles mínimos de humedad hasta el cuajado de la primera flor. A partir de aquí, es fundamental no regar en exceso porque se podría provocar asfixia radicular, pero sin que en ningún momento le falte agua al cultivo ya que un déficit de riego podría provocar caída de flores o de frutos recién cuajados.

Se recomienda también controlar el pH del suelo con el medidor de pH. Si el pH del suelo es el adecuado, la planta absorberá los nutrientes más fácilmente y la cosecha será productiva. Si el suelo tiene un pH demasiado elevado o demasiado bajo, la cosecha puede verse afectada y disminuir.

Etiquetas: ,

También te puede interesar:

Deja un comentario