Manejo del agua en la alfalfa

Publicado el 3 de junio del 2010 en la categoría Labores del campo

La alfalfa se adapta a la oferta del agua existente

La alfalfa es un cultivo con unas necesidades de agua aparentemente más elevadas que otros cultivos de ciclo más corto, como el algodón y la remolacha. Sin embargo, en la alfalfa podemos establecer dos hipótesis que nos hagan pensar en producir alfalfa con menos agua:

  1. Cultivo con una profundidad radicular que puede llegar incluso a 2 m y con una fracción de agotamiento permisible del 55% del agua útil, lo que nos hace pensar que podemos llegar a un déficit puntual de agua del 55% sin pérdida de producción.
  2. La recolección en este cultivo se realiza de manera fraccionada en varios cortes a lo largo del año, con lo que el estrés sufrido de manera puntual sólo se manifestaría en el corte posterior a este estrés.

Por tanto, podemos hablar de un cultivo que se adapta muy bien a zonas regables, con irregularidad en las precipitaciones, irregularidad en la oferta de agua a través de turnos de riego, condiciones de restricciones en las dotaciones anuales por sequía y suelos retentivos de humedad. Dada su flexibilidad de adaptación a distintos niveles de oferta de agua, incentiva la optimización del uso del agua.

El riego con Pivot supone el resultado de la tendencia actual hacia sistemas automatizables para el manejo del agua en cultivo de alfalfa. Con presiones de trabajo bajas y que permiten aprovechar las ventajas del riego por la noche en cuanto a coste de energía, con uniformidad por una menor intensidad del viento y una evaporación también menor, solucionan parte de problemas de otros sistemas de riego, como la distribución por aspersor, boquilla y presión de trabajo, el marco de riego, la acción del viento, etc. La conjunción de una baja presión que permita un máximo alcance del aspersor y un tamaño de gota medio disminuye el efecto del viento sobre la uniformidad de riego y las pérdidas por evaporación y arrastre. Con este sistema se consigue una mayor uniformidad por la menor afectación del viento, comparado con los cañones de riego o sistemas estacionarios o fijos.

También es conveniente para conocer las necesidades, la instalación de algún sistema de medida y seguimiento tanto del agua aplicada como del contenido hídrico del suelo; el paso siguiente es la automatización del riego para controlar el momento y tiempo de aplicación, así como la posibilidad del empleo de abonos (fertirrigación).

La cantidad de agua a aplicar depende de la capacidad de retención de agua del suelo, de la eficiencia del sistema de riego y de la profundidad de las raíces.
En primavera las demandas de agua son escasas; las pérdidas de agua son sólo excesivas durante los periodos en que las tasas de evaporación son altas y las tasas de crecimiento bajas. En áreas húmedas, el riego retiene la producción durante los periodos secos cuando la lluvia no proporciona la humedad suficiente para una elevada producción. En áreas con estaciones húmedas y secas definidas, el riego proporciona seguridad en caso de sequía durante la estación normalmente húmeda y para una producción de heno o pasto durante la estación seca.

La alfalfa requiere la administración hídrica de forma fraccionada, ya que sus necesidades varían a lo largo del ciclo productivo. Si el aporte de agua está por encima de las necesidades de la alfalfa, disminuye la eficiencia de la utilización del agua disponible. El aporte de agua en caso de riego por inundación es de 1000 m3/ha. En riego por aspersión de 880 m3/ha.


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2 comentarios en “Manejo del agua en la alfalfa”

  1. Alfredo dice:

    Las ventajas son obvias. Aunque hay que tener en cuenta la rentabilidad con respecto a la inversión mayor que supone la instalación de un Pivote, comparándolo con un cañón enrollador.

  2. Miguel Ángel dice:

    Me gustaría que alguien me enviara un poco más de información sobre el cultivo y riego de la alfalfa. Gracias.

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