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La alfalfa es un cultivo con unas necesidades de agua aparentemente más elevadas que otro cultivo de ciclo más corto, como el algodón y la remolacha. Sin embargo, en la alfalfa podemos establecer dos hipótesis que nos hagan pensar en producir alfalfa con menos agua:
a) Se trata de un cultivo con una profundidad radicular que puede llegar incluso a 2 m y con una fracción de agotamiento permisible del 55% del agua útil, lo que nos hace pensar que podemos llegar a un déficit puntual de agua del 55% sin pérdida de producción.
b) La recolección en este cultivo se realiza de manera fraccionada en varios cortes a lo largo del año, con lo que el estrés sufrido de manera puntual sólo se manifestaría en el corte posterior a este estrés.
Por tanto, podemos hablar de un cultivo que se adapta muy bien a zonas regables, con irregularidad en las precipitaciones, irregularidad en la oferta de agua a través de turnos de riego, condiciones de restricciones en las dotaciones anuales por sequía y suelos retentivos de humedad. Dada su flexibilidad de adaptación a distintos niveles de oferta de agua, incentiva la optimización del uso del agua.
El riego con Pivot supone el resultado de la tendencia actual hacia sistemas automatizables para el manejo del agua en cultivo de alfalfa.
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