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| 14 de septiembre, 2010 en Tecnología del riego. [ Comentarios: 1 ]
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Es necesario conocer la demanda hídrica de los cultivos y su relación con la probabilidad pluviométrica natural, para establecer la necesidad de riego suplementario, con el que satisfacer la máxima evapotranspiración del cultivo, y con ello lograr rendimientos altos y estables, con la máxima calidad de producto cosechable.
Los datos de partida son: consumo del cultivo durante todo el ciclo, consumo diario durante los períodos críticos, cuantificación del déficit, probabilidad de ocurrencia del déficit y estimación de pérdidas.
Cada suelo tiene distinta capacidad para almacenar agua útil, aquella que está disponible para las plantas. La máxima cantidad de agua que un suelo es capaz de retener se llama capacidad de campo, a medida que ese suelo pierde agua, alcanza un punto característico de cada suelo, por debajo del cual la planta no es capaz de tomar agua y que se llama punto de marchitez.
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| 6 de septiembre, 2010 en Noticias agrícolas. [ Comentarios: 1 ]
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El cruzamiento entre especies diferentes es un mecanismo de incremento de la diversidad que la naturaleza y la investigación han utilizado en varias ocasiones.
Un nuevo cereal el Tritordeum, fruto de la hibridación entre trigo y cebada silvestre, despierta el interés de la industria de la alimentación saludable al ofrecer un elevado contenido en proteínas y antioxidantes. Es una especie cultivada natural; las técnicas utilizadas para su creación son las clásicas de mejora, como la polinización cruzada y el rescate de embriones, y no incluyen modificación genética.
En América Latina, el profesor Antonio Martín, mejorador vegetal del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC en Córdoba, utilizó Hordeum chilense, una cebada silvestre originaria de Chile y Argentina.
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| 2 de septiembre, 2010 en Labores del campo. [ Comentarios: ninguno ]
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La intensificación agrícola, la mecanización cada vez más potente, con un laboreo de los suelos más agresivo, constituyen factores que desarrollan o aceleran los procesos erosivos en las superficies dedicadas a la agricultura, produciendo la degradación. En este proceso se produce un transporte de sólidos y una pérdida de agua por escorrentía.
Cuando se disminuye o se anula la escorrentía no sólo desciende el transporte de sólidos, sino que también se controla la pérdida de agua. Este control se puede conseguir mediante técnicas de manejo del suelo que mejoren sus propiedades físicas, disminuyan la velocidad de circulación del agua superficial o controlen el flujo que se vaya originando en cada evento lluvioso. La protección de los suelos depende fundamentalmente de su cubierta vegetal.
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